Francisco Bolognesi Cervantes

Francisco Bolognesi Cervantes

  • Nacimiento: 4 de noviembre de 1816 Lima, Virreinato del Perú
  • Fallecimiento: 7 de junio de 1880 (63 años) Arica, Perú (actual Chile)
  • Padres: Andrés Bolognesi Campanella y Juana Cervantes Pacheco
  • Hermanos: Mariano Bolognesi, Margarita Bolognesi, Manuela Bolognesi, José de las Nieves Bolognesi y Cervantes
  • Hijos: Enrique Bolognesi, Augusto Bolognesi, Margarita Bolognesi de la Fuente, César Bolognesi Medrano, Francisco Bolognesi de la Fuente, Rosa Bolognesi de la Fuente, María Trinidad Bolognesi de la Fuente, Federico Bolognesi Medrano

Francisco Bolognesi Cervantes es particularmente recordado por su heroica participación en la batalla de Arica, en la que murió el 7 de junio de 1880 luchando junto a sus soldados y después de pronunciar unas célebres palabras: “Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”. Su valentía y coraje han pasado a la historia como ejemplo de soldado de honor y de espíritu guerrero.

Francisco Bolognesi fue declarado Patrono del Ejército del Perú por el gobierno del Perú el 2 de enero de 1951 (Orden General del Ejército de 1951) y fue elevado al grado de Gran Mariscal del Perú por Ley Nº 25128 del 30 de noviembre de 1989.

Primeros años y educación

Francisco Bolognesi nació en Lima el 4 de noviembre de 1816. Según consta en su partida de bautismo conservada en la Parroquia de San Sebastián. Su padre fue el italiano Andrés Bolognesi Campanella, destacado violonchelista y director de orquesta, oriundo de Génova, que llegó al Perú en 1807 estableciéndose primero en Lima y finalmente en Arequipa. Su madre fue arequipeña, llamada Juana Cervantes Pacheco. Tuvo seis hermanos, entre ellos dos mujeres, Margarita y Manuela, que se casaron con extranjeros y se alejaron del país; y un varón, Mariano Bolognesi, que llegó a ser también coronel de artillería y combatiente en la Guerra del Pacífico.

Inició sus estudios escolares en Lima, pero a los ocho años de edad se trasladó con toda su familia a Arequipa, ingresando al Seminario Conciliar de San Jerónimo en 1825, donde sobresalió en el curso de matemáticas.

A raíz de la muerte de su padre, dejó el seminario y pasó a trabajar como ayudante en la compañía comercial de los señores Lebris y Violler, demostrando gran dedicación y logrando escalar puestos rápidamente (1832-1840). A los 19 años de edad ya era tenedor de libros (contador).

En 1840 consiguió capitales y emprendió un negocio propio, relacionado con la explotación de coca, café y cascarilla, en la región montañosa de Carabaya, situada en el departamento de Puno.

Carrera militar del “Coronel Francisco Bolognesi”

En 1853 se encontraba en la ciudad de Arequipa y ve todos los preparativos de una posible guerra con Bolivia, lo que lo alentó a enrolarse en el ejército siendo nombrado segundo jefe de un regimiento de caballería. La guerra con Bolivia no se concretó, dando paso a una de las revoluciones más importantes del Perú contra el presidente Echenique. En esta acción se vuelven a encontrar Bolognesi con Ramón Castilla, siendo nombrado el primero Teniente coronel y puesto como ayudante del estado mayor general de la provincia de Arequipa y luego como segundo jefe del Batallón 2º Libres de Arequipa.

En 1856, Bolognesi comandó la artillería involucrada en la represión de la revuelta de General Manuel Ignacio de Vivanco, centrada en la ciudad de Arequipa y fue promovido a coronel.

Francisco Bolognesi en 1860 fue enviado Europa para ayudar a adquirir armas para Perú (especialmente artillería).En 1864 retornó a Europa en una nueva misión, donde adquirió cañones franceses Voruz, Parrots y Vavasseurs, así como modernos rifles belgas Comblain para la infantería, Regresó al país con cuatro decenas de cañones Blakely, que serían utilizados en 1866 en el combate que enfrentó a las defensas peruanas del Callao contra la escuadra española del Pacífico.

Cuando asumió la Presidencia Don Mariano Ignacio Prado fue encarcelado brevemente en 1867. Poco después, luego de ejercer muchas misiones militares y puestos como la comandancia general de artillería del ejército, pasó al retiro. Después de la caída del Prado, Bolognesi regresó al servicio militar, al mando de diversas unidades de artillería del ejército peruano, retirándose en 1871 como comandante en jefe de la artillería.

Declaración de Guerra con Chile

Declarada la guerra con Chile, Francisco Bolognesi solicitó y obtuvo su reincorporación al ejército peruano. Una vez trasladado al teatro de operaciones en el sur, recibió el mando de la Tercera División conformada por los batallones Segundo de Ayacucho y Guardias de Arequipa, al frente de los cuales participó en las acciones de San Francisco y Tarapacá.

La batalla de Arica

Tras varios días de sitio y bombardeo, y debido a las numerosas bajas recibidas en el intento de doblegar a las defensas peruanas de Arica por vía marítima, el mando chileno acordó finalmente un ataque masivo terrestre. El encargado de dirigir la operación fue el coronel Pedro Lagos. Previamente, se realizó un masivo bombardeo sobre Arica.

En la madrugada de 7 de junio de 1880, los chilenos desataran el asalto de Arica por el sector Este, donde se hallaban los fuertes Ciudadela y Este. Se inició así la batalla de Arica. La primera acometida chilena la recibió el fuerte Ciudadela, donde dieron férrea resistencia los batallones Granaderos de Tacna y Artesanos de Arica. Allí murió luchando bravamente el anciano coronel Justo Arias y Aragüez y destacó el cabo Alfredo Maldonado, que voló a costa de su vida el polvorín, lo que mató a diez soldados chilenos y a otros más peruanos. Ello originó la feroz represión de los chilenos, que lanzaron la consigna de no hacer prisioneros.

Caída la Ciudadela: el fuerte Este concentró la arremetida Chilena; su jefe, el coronel Marcelino Varela, resultó herido y fue reemplazado por el comandante Francisco Chocano. En la defensa de este fuerte cayeron José Joaquín Inclán (comandante general de la VII División), Ricardo O’Donovan (jefe del Estado Mayor de la VII División) y Francisco Cornejo (segundo jefe del batallón Cazadores de Piérola).

Caídos los fuertes Ciudadela y Este: Francisco Bolognesi ordenó a los batallones Iquique y Tarapacá (que se hallaban en el sector Norte) que se replegaran hacia el Morro; estos batallones estaban al mando del coronel Alfonso Ugarte. En esta maniobra cayeron el teniente coronel Ramón Zavala (jefe del batallón Tarapacá) y Benigno Cornejo (segundo de Zavala), así como el coronel Mariano Bustamante (jefe de estado mayor de la VIII División). Bolognesi intentó también activar las minas que harían volar el Morro, pero estas no funcionaron.

En el Morro se concentraron 400 defensores peruanos al mando de Francisco Bolognesi, Manuel J. La Torre, Alfonso Ugarte, Roque Saénz Peña y Juan Guillermo More. Los chilenos asaltaron el Morro avanzando desde Cerro Gordo. En medio de la feroz pelea cuerpo a cuerpo que se desarrolló en la cima del Morro, el coronel Bolognesi cayó herido de bala, pero aun así empuñó su revolver para seguir luchando, instante en el que murió por efecto de un culatazo en la cabeza (otra versión habla de un balazo) y sus restos fueron defendidos por sus soldados hasta el exterminio de estos. Al lado de Bolognesi sucumbió el capitán de navío Juan Guillermo More, jefe de las baterías del Morro, que se batió hasta el último instante de su vida con un revólver y una espada en cada mano.

Otra escena heroica lo dio el sargento mayor Armando Blondel, tercer jefe del Artesanos de Tacna, quien junto con cuatro soldados defendió el pabellón peruano, hasta caer bajo las balas enemigas. Luego, el coronel Alfonso Ugarte, según una versión transmitida por el historiador Clements Markham, tomó el pabellón y montado a caballo se lanzó desde lo alto del Morro hacia el precipicio. En el sector Norte, el teniente coronel Juan Pablo Ayllón, hizo volar las Baterías San José, Dos de Mayo y Santa Rosa, para que no cayeran en poder del enemigo. Por su parte, el comandante Lagomarsino hundió a su buque, el monitor Manco Cápac.

Murieron en Arica unos 900 defensores peruanos, es decir, casi los dos tercios de las fuerzas totales; el resto fue tomado prisionero. Tan elevado número de víctimas peruanas se debió a que muchos heridos y prisioneros fueron fusilados por los chilenos. Hubo también saqueos, incendios y ataques a los consulados, entre otros desmanes desatados por las tropas vencedoras. Todos estos excesos se dieron, a decir de los mismos chilenos, en represalia por la explosión de algunas minas durante la batalla, que les causaron algunas bajas.

Los restos de Bolognesi fueron trasladados al Perú en julio de 1880, a bordo del transporte Limeña, junto con los restos de otros dos caídos en Arica: Juan Guillermo More y Ramón Zavala. Actualmente se encuentran en la Cripta de los Héroes del Cementerio Presbítero Maestro.

Descendencia

Francisco Bolognesi estuvo casado con la arequipeña María Josefa de la Fuente y Rivero, tuvo cuatro hijos: Francisco Bolognesi de la Fuente, abogado (1839-1878); Rosa Bolognesi de la Fuente (1841-1881); María Trinidad Bolognesi de la Fuente (1843-?); y Margarita Bolognesi de la Fuente (1845-1908).

De un segundo compromiso, con la iqueña Manuela Medrano Silva, Francisco Bolognesi tuvo otros cuatro hijos: Enrique Bolognesi Medrano (1860-1881); Federico Bolognesi Medrano (1861-1917); Augusto Bolognesi Medrano (1864-1881) y César Bolognesi Medrano (1866-1874). Federico, Augusto y Enrique lucharon también en la Guerra del Pacífico; los dos últimos fueron gravemente heridos en las batallas de San Juan y Miraflores, respectivamente, y fallecieron días después (enero de 1881).

Un nieto suyo, Federico Bolognesi Bolognesi (hijo de Federico Bolognesi y Ana Bolognesi), llegó a ser segundo Vicepresidente del Perú, durante el gobierno constitucional del general Manuel Odría (1950-1956).

Homenajes a Francisco Bolognesi

El 5 de noviembre de 1905 se inauguró en la ciudad de Lima el monumento en su homenaje, en la llamada desde entonces Plaza Bolognesi, situada en las intersecciones de las avenidas Magdalena (hoy Brasil), Breña (hoy Arica), Alfonso Ugarte y el Paseo Colón. Gobernaba entonces en el Perú el presidente José Pardo, en su primer gobierno. A la ceremonia asistió uno de los sobrevivientes de la defensa de Arica, el argentino Roque Sáenz Peña, con rango de general del ejército peruano, quien para el desfile militar, recibió el mando de la línea. Delante de la estatua de su antiguo jefe, la emoción le impidió leer su discurso, y se limitó a decir: «¡Presente, mi coronel!».

El discurso de Sáenz Peña contenía este párrafo:

“¡Pelearemos hasta quemar el último cartucho! Provocación o reto a muerte, soberbia frase de varón, condigno juramento de soldado, que no concibe la vida sin el honor, ni el corazón sin el altruismo, ni la palabra sin el hecho que la confirma y la ilumina para grabarla en el bronce o en el poema, como la graba y la consagra la inspiración nacional. Y el juramento se cumplió por el jefe, y por el último de sus soldados, porque el bicolor peruano no fue arriado por la mano del vencido, sino despedazado por el plomo del vencedor”.

En 1910, Roque Sáenz Peña llegó a ser Presidente de Argentina y falleció en 1914.

La escultura original de la Plaza Bolognesi, obra del escultor catalán Agustín Querol, representaba al héroe aferrándose a una bandera y con la cabeza inclinada, en el preciso momento en que sucumbe en batalla. En los años 1950, por decisión del gobierno del general Manuel Odría, fue reemplazada por otra estatua, obra del escultor peruano Artemio Ocaña. En esta nueva representación, se ve al héroe en actitud triunfante y levantando la bandera del Perú. Como explicación a este cambio, se adujo que la efigie de Bolognesi debía mostrar una expresión más digna de un héroe. Cada 7 de junio se celebra en esta Plaza el Día de la Bandera.

También en su homenaje una calle en la ciudad de Arica lleva actualmente el nombre de “calle Bolognesi”; además, es recordado en la “Casa Bolognesi”, el inmueble donde respondió el pedido de rendición, actualmente de propiedad del Estado Peruano y cubierta por las disposiciones contenidas en el artículo séptimo del Tratado de Lima de 1929.

Su mayor efigie se encuentra en la ciudad de Tacna, una estatua gigante junto al Arco Parabólico en el Paseo Cívico donde cada domingo se realiza una ceremonia con el juramento expresado por Bolognesi: “Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”. Asimismo, en 1929 fue fundado el Coronel Bolognesi Fútbol Club de la ciudad de Tacna.

En la ciudad de Arequipa, en su homenaje, se inauguró en 1952 el Colegio Militar Francisco Bolognesi. Su estatua se encuentra en el patio de Honor de dicho colegio, así como en la Plaza Bolognesi de la ciudad. También una calle principal de la ciudad lleva el nombre de Bolognesi.

También en homenaje a Francisco Bolognesi, una de las avenidas principales de la ciudad de Chiclayo lleva su nombre.

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