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Boa constrictora

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Una de las serpientes más comunes para utilizarlas de mascotas son las boas constrictoras, hermosas serpientes que pueden alcanzar un tamaño considerable. Esto es debido a su carácter dócil, la poca frecuencia con la que defeca, la facilidad para alimentarla y la poca necesidad que tiene de atención.

¿Qué come la boa constrictora?

La boa constrictora come sobre todo pequeños mamíferos y aves.

En cautividad, le daremos ratones, cobayas, ratas o conejos según el tamaño de la serpiente. De este modo, las crías de boa constrictor (de hasta 90 cm de longitud) se alimentan cada semana con crías de ratón. A los individuos jóvenes (de 90 cm a 1’8 m de largo), les daremos 2 ratas cada semana. A los adultos, (más de 1’8 m de longitud), se les da 2 conejos cada 2 semanas. Los pollos no son recomendables dado que traen enfermedades como la salmonelosis. Sin embargo, si se cocinan los pollos se soluciona este problema.

Se le puede ofrecer a la serpiente presas muertas congeladas y recalentadas. Otro sistema es dejar la presa congelada a temperatura ambiente durante 10 ó 12 horas antes de ser comida por la serpiente. Si le proporcionamos las presas vivas, tenemos que tener cuidado, pues una mordedura o un arañazo por parte de la presa le pueden llevar a una infección a nuestra serpiente.

Para una digestión más rápida, mantendremos el terrario a unos 30ºC.

Esta serpiente es de tipo constrictor, es decir, que mata sus presas por constricción o lo que es lo mismo enrolla su cuerpo sobre la caja torácica de la presa apretándola fuertemente hasta que la víctima muere por asfixia. Para tragar la presa entera, desarticula su mandíbula.

La boa constrictora pertenece, por lo tanto, al grupo de serpientes no venenosas. A diferencia de las víboras, las serpientes de cascabel, las cobras, las serpientes de coral o las mambas, esta especie no se incluye dentro del grupo de serpientes venenosas.

No juntaremos nunca serpientes de distinto tamaño porque, pese a que no es lo habitual, en algunos casos, se da la ofiofagia, es decir, que incluyen serpientes en su dieta.

A la boa constrictora, como el resto de serpientes de su misma familia (boidos), le daremos las presas al anochecer, pues se trata de una serpiente nocturna.

No dejaremos nunca presas vivas en el terrario porque podrían morder a nuestra serpiente o causar daños en el interior del terrario.

Armar el Hábitat

La boa constrictora dada su gran tamaño requiere mucho espacio.

El terrario de la boa constrictora debe ser resistente y estar bien ventilado.

Es importante para esta especie la luz y el calor.

Limpiaremos el terrario regularmente.

Manejo de la boa constrictora

La boa constrictora es una especie tranquila y pacífica que no muerde casi nunca, especialmente si se la manipula desde cría. Sin embargo, nunca dejaremos a nuestros hijos manipularla solos, pues tiene mucha fuerza.

Si queremos manipular a nuestra boa, es mejor esperar a que estemos acompañados. Pese a su temperamento tranquilo, a veces, la boa constrictora puede mostrarse agresiva. Especialmente las crías suelen mostrarse agresivas por miedo. Sin embargo, los individuos juveniles suelen acostumbrarse más rápidamente a la cautividad que los individuos adultos.

Jamás manipularemos a la serpiente si hemos tocado antes a un roedor, pues podría confundirse y mordernos.

Cuando la boa constrictora es adulta, se tiene que manipular por 2 personas dado su enorme tamaño.

Salud de la boa constrictora

Si nuestra serpiente vemos que se encuentra enferma, no debemos dudar en traerla al veterinario.

La boa constrictor, contrariamente a otras serpientes como la pitón real o pitón bola (Pythion regius), casi nunca padece de anorexia.

También puede ser atacada por ácaros o garrapatas.

La muda indica el buen estado del animal. Podemos proporcionarle a nuestra serpiente material para que se pueda frotar y ayudarla con el proceso de la muda. Si la muda se le vuelve complicada, la pondremos en agua tibia (30ºC) durante media hora o 1 hora. Al cabo de unos minutos, frotaremos los jirones de piel desprendidos con una compresa húmeda.

Inclusion body disease (IBD). Es una enfermedad vírica mortal que afecta a varias especies de boidos (boas, pitones, anaconda). El agente causante de la enfermedad es un retrovirus (como el virus del SIDA). La transmisión del virus es por contacto directo con los fluidos corporales. La boa puede no manifestar síntomas de enfermedad durante varios meses pese a estar infectada. Los parásitos pueden causar la expansión de la enfermedad (IBD). Para impedir la expansión del virus, debemos tener especial vigilancia con las boas que compremos y controlar los parásitos externos (garrapatas). Guardaremos en cuarentena el nuevo ejemplar tanto tiempo como nos sea posible.

La boa constrictora puede sufrir heridas debido a:

  • Quemaduras
  • Intentos de evasión del terrario
  • Mudas complicadas
  • Ataque por un roedor

¿Y tú que opinas?