Año del Bicentenario del Perú: 200 Años de Independancia

Seis cosas que debes hacer cuando llevas a tu perro a la playa

llevar-perro-a-la-playa

Con la llegada del verano, dan ganas de alterar las rutinas de paseo y llevarte a tu perro a correr y bañarse a la playa, ¿a que sí? Hay varios sitios que lo permiten, pero eso no quita que debas ir debidamente preparado.

Aquí tienes una serie de cuestiones que no puedes pasar por alto:

1. Ponle crema

¿A que no habías caído en ello? Pues sí, los animales necesitan protegerse del sol, y hay cremas protectoras específicas para perros que debes aplicarle treinta minutos antes de salir a la playa, teniendo especial cuidado con hocico, orejas, y en general, aquellos sitios que estén menos protegidos con su pelo.

2. No te olvides de lo básico

Ya está, te has montado en el coche, llegas a la playa, bajas con tu mascota… y te has dejado algo que te obliga a volver. Evítalo tachando de la lista agua en abundancia, fría (Se te calentará en seguida seguramente), y acompañada de un bol del que pueda beber: recuerda que beber agua salada, por lo que calcula un extra de agua con el que limpiar las zonas que se le hayan podido irritar por su contacto. ¡Cuidado! El agua marina puede actuar como laxante y generarle vómitos… prepárate para ello: la playa es de todos y es nuestro deber conservarla.

Lleva también un kit de primeros auxilios, con algodón, vendas, amoníaco y agua oxigenada. Se puede cortar con una piedra, hacer daño al pisar mal, o ser picado por una medusa.

No te olvides de toallas, una para que se pueda sentar en la arena o coche, otra(s) para secarle. Y una sombrilla no estaría de más para que se pueda reparar del sol.

Finalmente, existen chalecos flotadores para perros, por si desconfías de su habilidad como nadador.

3. ¡Y una correa larga!

Para poder solar a un perro por la playa, este debe saber a la perfección que si le llaman, viene. Si no es el caso de tu compañero, y aún hace caso parcial de las órdenes que le das, tendrás que atarle. Hay correas muy largas con las que puede disfrutar igual del lugar, y tú respirar tranquilo. Ahora bien, no estaría de más que fueras aprovechando para formarle. Tráete algún premio y ve practicando.

4. Prepárate para cambios de comportamiento

Por muy tranquila que sea tu mascota, puede volverse loca en la playa: puede presentar un comportamiento revoltoso, excesivamente alegre, casi hiperactivo, y debes prepararte para ello. Para que le ladre a todo y a todos, para que corra de un lado para otro. La cantidad de estímulos primarios que puede recibir le pueden animar demasiado, y el ruido del agua, el mar, las olas, los niños gritando, pueden desconcentrarle y hacer que no obedezca tus órdenes porque, simple y llanamente, no las oiga.

5. Busca las amenazas

Antes de soltarle, analiza el entorno en busca de posibles peligros. Mira cuánta gente hay en la playa en ese momento, si hay más perros sueltos, y cómo se comportan al veros o al relacionarse entre sí. Busca sitios con sombra en caso de no haber llevado sombrilla, asegúrate de que no haya nada raro (natural o no) que pueda intoxicarle, herirle o lastimarle de cualquier otra manera.

Fíjate en el mar, y en las señales de peligro que puedan estar señalizándolo (banderas rojas, avisos de invasión de medusas…).

6. ¿Seguro que está bien?

Aun habiendo previsto todo lo comentado hasta ahora, si tu mascota está mal del estómago, está saliendo de un proceso de rehabilitación, está o ha estado constipado hace nada o sufre de alguna dolencia, mejor no jugar con la suerte. Aplaza el paseo por la playa hasta que esté al 100%.

¿Y tú que opinas?