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Tumores de piel en perros

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Los tumores de piel se encuentran entre las enfermedades dérmicas más comunes en perros. Se llaman tumores cutáneos a los que se presentan en la piel propiamente dicha (en la epidermis o en la dermis) y se llaman tumores subcutáneos a los que se presentan inmediatamente debajo de la piel.

Estrictamente hablando, un tumor es una lesión prominente, sólida y bien delimitada. En cambio, una neoplasia es el crecimiento exagerado de tejido, que no coincide con el crecimiento del resto de los tejidos del cuerpo. Sin embargo, en la práctica se usan ambos términos indistintamente.

Los tumores cutáneos malignos crecen rápidamente y pueden emigrar a otras partes del cuerpo (proceso conocido como metástasis), dañando otros órganos e incluso causando la muerte del perro. En cambio, los tumores benignos pueden causar cierta molestia pero normalmente no causan daños de seriedad.

Existen muchas formas de tumores y neoplasias cutáneas en perros, pero algunas de las más comunes son:

  • Adenoma perianal.
  • Hemangioma.
  • Hemangiosarcoma.
  • Linfoma.
  • Lipoma.
  • Melanoma.
  • Papiloma.
  • Tumor de células basales.
  • Tumor de la glándula apócrina del saco anal.
  • Tumor venéreo transmisible.

Síntomas

Los síntomas varían según el tipo de tumor, pero en general se encuentran masas prominentes de tejido, como bultos que sobresalen al tocar al perro o que se notan a simple vista. Síntomas comunes de tumores cutáneos son:

  • Presencia de nódulos, ya sean redondeados o en forma de coliflor.
  • Masas pedunculadas que se proyectan sobre la piel (como con un tallo).
  • Prominencias cubiertas con piel escamosa, o sobre piel desnuda.
  • Nódulos o prominencias sangrantes o ulceradas.

Causas y factores de riesgo

Las causas son variadas. Los tumores de piel pueden ser causados por infecciones, cáncer o simplemente por acumulación y compactación de masas de grasa debajo de la piel.

Los factores ambientales pueden jugar un papel importante en el desarrollo de tumores, pero los factores genéticos también tienen un rol fundamental. Por eso, muchas razas de perros son propensas a desarrollar tumores cutáneos y neoplasias de piel. Entre estas razas se encuentran: basset hound, boxer, bullmastiff, elkhound noruego, golden retriever, Kerry blue terrier, scottish terrier y weimaraner.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante citología y el estudio histopatológico de una muestra del tumor.

La muestra se puede tomar mediante aspiración con aguja fina (usando una jeringa), mediante presión con un portaobjetos (sólo en algunos tumores) o a través de una biopsia.

Aunque el veterinario sea muy experimentado, es necesario realizar los estudios de laboratorio para confirmar o descartar la presencia de un tumor o neoplasia, así como para saber con certeza si se trata de una formación maligna o benigna.

Tratamiento

El tratamiento depende de cada caso y se hace según el tipo de tumor y las condiciones del perro enfermo.

Los tumores benignos generalmente no necesitan ser tratados, ya que no causan mayor problema. Solamente se procede a removerlos con cirugía si existen riesgos o molestias para el perro, o cuando el propietario lo decide por cuestiones estéticas.

Los tumores malignos suelen ser removidos mediante cirugía, pero la radioterapia, la crioterapia y la quimioterapia pueden emplearse en algunos casos como alternativas a la cirugía y en otros como complementos.

El pronóstico es variable, pero la mayoría de los tumores cutáneos de los perros se curan si son tratados a tiempo. Lógicamente los tumores malignos en etapas avanzadas tienen un pronóstico menos alentador, pero cuando se descubren a tiempo pueden ser tratados eficazmente.

Prevención

No existe forma de prevenir los tumores de piel en perros. Sin embargo, es aconsejable que los perros de pelaje principalmente blanco y los perros sin pelo no sean expuestos a radiación solar durante mucho tiempo, especialmente cerca al mediodía.

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