Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad

Óscar Raimundo Benavides Larrea

Óscar Raimundo Benavides Larrea

  • Nombre: Óscar Raimundo Benavides Larrea
  • Periodo de presidente: 1914 – 1915 y 1933 – 1939

Óscar Raimundo Benavides Larrea nació en Lima, 15 de marzo de 1876, fue un militar y político peruano, Presidente Provisorio del Perú en dos ocasiones, de 1914 a 1915 y de 1933 a 1939. En 1940, el Congreso de la República le confirió el rango de Gran Mariscal.

Cursó estudios en el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, y en la Escuela Militar de en Lima, y en 1894 ingresó a la brigada de artillería del Dos de Mayo. En 1902 fue ascendido al grado de Capitán y en 1906, a la edad de 30 años, se graduó de Sargento Mayor con las más altas calificaciones. Para que completara su formación militar, el gobierno lo envió a Francia donde la República Francesa lo distinguió con la Cruz de la Legión de Honor.

Campaña del Caquetá

Tras regresar al Perú en diciembre de 1910, Óscar Raimundo Benavides fue designado comandante del Batallón de Infantería N° 9 acantonado en Chiclayo, en la costa norte del Perú. En febrero de 1911 el gobierno ordenó a Óscar Raimundo Benavides que condujera el Batallón Nº 9 a la frontera nororiental con Colombia en la Amazonia peruana. Colombia había establecido un puesto fortificado en La Pedrera, en la orilla meridional del río Caquetá que, de acuerdo con el Tratado Porras-Tanco Argáez de 1909 estaba dentro del territorio peruano.

El Batallón Nº 9 hubo de viajar más de 2.000 kilómetros atravesando tramos sin caminos de la cordillera de los Andes en Cajamarca y Chachapoyas hasta llegar a la selva amazónica. En el Distrito de Balsapuerto, en las cabeceras del río Huallaga, la expedición preparó balsas y obtuvo canoas y navegó aguas abajo hasta Yurimaguas, sobre el río Huallaga, de donde prosiguió por embarcaciones hasta Iquitos, sobre el río Amazonas. La expedición fluvial, que consistía de un flotador y de cuatro embarcaciones zarpó de Iquitos el 29 de junio de 1911, a los cuatro meses de la partida de Chiclayo. El 10 de julio estaba frente a La Pedrera con las banderas tremolando. Luego de un cambio de notas con las que el comandante colombiano se negó a abandonar la posición, el comandante Óscar Raimundo Benavides inició el ataque. El triunfo fue completo para las fuerzas peruanas. Pero, el 24 de julio, para su desmayo, el comandante Óscar Raimundo Benavides fue informado de que los gobiernos del Perú y Colombia habían suscrito un tratado por el que las fuerzas peruanas debían abandonar el Caqueta y replegarse al río Putumayo.

Aún en La Pedrera, el 28 de julio de 1911 las fuerzas peruanas celebraron las Fiestas Patrias del día de la Independencia; pero carecían de equipamientos para protegerse del clima y de las enfermedades infecciosas endémicas en la región. El 29 de julio las tropas fueron atacadas por una violenta epidemia de fiebre amarilla y de beriberi. Careciendo de medicinas, las tropas fueron cruelmente diezmadas.

El 4 de agosto el comandante Óscar Raimundo Benavides volvió a Iquitos. Fue ascendido al grado de coronel de infantería (30 de septiembre). A pesar de esto Óscar Raimundo Benavides escribió en su diario: «He sufrido tanto, que la victoria lograda, los aplausos y el ascenso que se me ha conferido, no me han compensado en la forma que muchos presumen y como habría sido de no haber sufrido tantos reveses».

El gobierno envió a Óscar Raimundo Benavides a Europa para que recibiera tratamiento contra el beriberi. Cuando regresó el 8 de abril de 1912, fue recibido como un héroe nacional y en su honor se organizó una parada militar en Lima a lo largo del Jirón de la Unión hasta la Plaza de Armas.

Óscar Raimundo Benavides fue nombrado Comandante General de la Tercera Región, en Arequipa y en noviembre de 1913 fue designado Jefe del Estado Mayor del Ejército, con sede en Lima.

Primer gobierno (1914-1915)

En 1913 el Presidente de la República era Guillermo Billinghurst que había sido elegido en 1912 con el apoyo de los movimientos obreros. Enfrentado con la oposición de una porción significativa del Congreso, que obstaculizaba el cumplimiento de sus promesas para con los obreros tales como las 8 horas laborales, el derecho a sindicalización y huelga, Billinghurst planeaba disolver el Congreso. Algunos diputados comenzaron a conspirar para deponer al Presidente, y así mantener el poder concentrado en la oligarquía peruana, y obtuvieron el apoyo del teniente coronel José Urdanivia Ginés, jefe de una sección del Estado Mayor. Billinghurst intentaba armar a la población para que ésta enfrentara a las fuerzas armadas. Los conspiradores se pusieron en contacto con el coronel Óscar Raimundo Benavides, quien aceptó apoyarlos tanto para defender el orden constitucional como para evitar una división en las fuerzas armadas.

El 3 de febrero de 1914 Billinghurst destituyó a Óscar Raimundo Benavides de la jefatura del Estado Mayor del Ejército, hecho que solo sirvió para precipitar el golpe de estado. En la madrugada del 4 de febrero la guarnición en Lima bajo el comando de Benavides se pronunció contra el gobierno. Las tropas se acercaron a Palacio de Gobierno y se produjo un corto tiroteo con la guardia palaciega, que finalmente se sumó a los sublevados. Óscar Raimundo Benavides obtuvo del presidente Billinghurst una declaración en la que manifestó su voluntad de negociar.

Luego de unas conversaciones, Billinghurst dimitió y fue exiliado a Chile, donde murió al año siguiente. Durante la sublevación en el cuartel de Santa Catalina, se produjo el horrendo asesinato del general Enrique Varela Vidaurre, héroe de la guerra del Pacífico, que fue acribillado mientras dormía.

Los senadores y diputados, reunidas en la tarde del mismo 4 de febrero, acordaron otorgar temporalmente el Poder Ejecutivo a una Junta de Gobierno de seis miembros, escogidos de entre los personeros de los partidos políticos. Ellos fueron: José Matías Manzanilla, del Partido Civil Independiente (Relaciones Exteriores); Rafael Grau, del Partido Civil Leguíista (Justicia e Instrucción); José Balta, del Partido Liberal (Hacienda); Arturo Osores, del Partido Constitucional (Gobierno) y Benjamín Boza, del Partido Demócrata]] (Fomento). Y como presidente de la Junta, el coronel Óscar Raimundo Benavides.

La Junta de Gobierno debía encargarse del mando mientras que el Congreso Nacional resolviera lo conveniente al ejercicio del Poder Ejecutivo. Hubo quienes sostuvieron que el poder debía asumirlo uno de los vicepresidentes de Billinghurst: Roberto Leguía o Miguel Echenique. Tras arduas discusiones, el 15 de mayo de 1914 el Congreso nombró a Óscar Raimundo Benavides Presidente Provisorio, con la misión de convocar a elecciones.

El 17 de diciembre de 1914, Óscar Raimundo Benavides obtuvo el ascenso a general de brigada.

Durante los dieciocho meses de su gobierno, Óscar Raimundo Benavides restauró el orden y la estabilidad políticos. Con respecto al personal de sus gabinetes ministeriales, Jorge Basadre escribió: «El general Benavides reveló ser cauto y equilibrado al escoger a sus colaboradores». La presidencia del Consejo de Ministros la ocuparon sucesivamente: El general Pedro E. Muñiz Sevilla, el contralmirante Melitón Carvajal Ambulodegui, Aurelio Sousa y Matute, Germán Schreiber Waddington y Carlos Isaac Abril Galindo.

Segundo gobierno (1933-1939)

Luis Miguel Sánchez Cerro fue asesinado el 30 de abril de 1933. Para evitar los desórdenes, el Congreso Constituyente confirió a Óscar Raimundo Benavides el mandato presidencial hasta concluir el periodo de su predecesor, o sea hasta 1936. Benavides suscribió la nueva Constitución del Perú que reemplazó a la de 1920, en vigencia desde la administración de Augusto Bernardino Leguía. La Constitución de 1933 mantuvo vigencia hasta 1979, aunque diversos puntos que estipulaba nunca se cumplieron; por ejemplo, lo referente a las juntas departamentales.

Las prioridades de Óscar Raimundo Benavides al comenzar su gobierno fueron buscar el fin del conflicto con Colombia (se llegó a un acuerdo de paz en mayo de 1934), calmar la agitación política interna y superar la crisis económica. Al principio de su gobierno dio la Ley de Amnistía General, el 9 de agosto de 1933, por la cual se amnistiaba a todas aquellas personas a las que se les seguía juicio político y se permitía el retorno de los deportados. Fue así como Haya de la Torre, el líder de la Alianza Popular Revolucionaria Americana o APRA, fue puesto en libertad y se permitió el retorno de los desterrados apristas. Pero tras un intento revolucionario aprista en Lima, conocido como la conspiración de El Agustino, se reinició la persecución antiaprista. Los apristas respondieron con actos terroristas en todo el país. El 15 de mayo de 1935 ocurrió el asesinato del director del diario El Comercio, Antonio Miró Quesada de la Guerra, y el de su esposa, a manos de un militante aprista.

El gobierno mantuvo la proscripción del APRA, aduciendo que era un partido internacional, lo que estaba prohibido de actuar, según la Constitución de 1933. Por esa misma causa se reprimió al Partido Comunista. Las cárceles se llenaron de presos políticos, apristas y comunistas. Una novela del escritor indigenista José María Arguedas, El Sexto, está ambientada en dicha época.

En 1936, año en que finalizaba el periodo del malogrado presidente Sánchez Cerro, Óscar Raimundo Benavides convocó a elecciones generales, en las que postularon para la presidencia Jorge Prado Ugarteche (apoyado inicialmente por el gobierno), Luis A. Flores (fascista), Manuel Vicente Villarán y Luis Antonio Eguiguren; éste último resultó ser el candidato favorito de la población. Pero estas elecciones fueron anuladas por el Jurado Nacional de Elecciones, no bien iniciado el escrutinio, con el pretexto de que los apristas (cuyo partido estaba proscrito por la ley) habían beneficiado con sus votos a Eguiguren, el virtual ganador. Tal argumento resultaba un despropósito total, máxime si ya para entonces el voto era secreto. La intención clara del gobierno era anular los resultados pues sus candidatos favoritos (Prado y Villarán) habían perdido. Consultado el Congreso, éste decidió que Benavides extendiera su mandato por tres años más, hasta 1939, y por añadidura le otorgó la facultad de legislar (pues el Congreso, instalado en 1931, culminaba su periodo en 1936).

Óscar Raimundo Benavides gobernó bajo el lema de «orden, paz y trabajo», contando con el respaldo del ejército y de la oligarquía. Sin embargo, en el último tramo de su mandato se hizo notorio el hastío de la población. El 19 de febrero de 1939, mientras Benavides se hallaba de excursión en Pisco, se rebeló su ministro de Gobierno y segundo vicepresidente, general Antonio Rodríguez Ramírez, quien ocupó el Palacio de Gobierno. La rebelión, que contaba al parecer con gran apoyo de diversos sectores, se frustró cuando el jefe de la Guardia de Asalto, mayor Luis Rizo Patrón, irrumpió en el patio de Palacio, exigiendo por tres veces la rendición a Rodríguez. Éste se abalanzó sobre Rizo Patrón, quien lo ametralló en el acto, matándolo. Fracasó así la intentona golpista. Benavides se salvó, pero comprendió entonces que era contraproducente mantenerse en el poder.

Viendo pues el panorama adverso, Óscar Raimundo Benavides decidió convocar a elecciones y hacer el traspaso de poder. Pero antes convocó a un plebiscito, que se realizó el 18 de junio de 1939, y por el cual se aprobaron importantes reformas constitucionales, como la ampliación del período presidencial de 5 a 6 años, el restablecimiento de los dos vicepresidentes y la disminución de las facultades legislativas del Congreso en materia económica. Su intención era robustecer el Poder Ejecutivo en desmedro del Legislativo.

Para las elecciones generales de 1939, Óscar Raimundo Benavides apoyó la candidatura presidencial de Manuel Prado Ugarteche, hijo del presidente Mariano Ignacio Prado y que por entonces ejercía como presidente del Banco Central de Reserva del Perú. Contra esta candidatura oficial, se alzó la de José Quesada Larrea, joven abogado, natural de Trujillo, quien para su campaña adquirió el diario La Prensa, desde donde se peleó por la libertad electoral, ante el propósito evidente del gobierno de manipular los resultados.

El partido aprista, que era el más importante del país, continuaba proscrito por ley. Otra importante fuerza política, la Unión Revolucionaria, quedó también anulada al estar desterrado su líder, Luis A. Flores. Ante la coyuntura electoral, tanto Prado como Quesada solicitaron el apoyo de los apristas pero estos no tomaron partido. Hechos los escrutinios, Manuel Prado resultó vencedor, con enorme ventaja. Se habló de fraude masivo.

Fundación del Frente Democrático Nacional

Óscar Raimundo Benavides fue Embajador del Perú en Madrid (1940) y en Buenos Aires (1941-1944). Regresó al Perú el 17 de julio de 1944, a fin de colaborar en la renovación de los poderes públicos y estuvo entre los fundadores del Frente Democrático Nacional (FDN), agrupación de partidos (entre los cuales se hallaba el APRA, con el nombre de Partido del Pueblo), que lanzó la candidatura de José Luis Bustamante y Rivero.

Últimos años de Óscar Raimundo Benavides

Óscar Raimundo Benavides regresa a Lima donde falleció el 2 de julio de 1945, luego de que se confirmara el triunfo del FDN en las elecciones generales de 1945.

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